Cuenca

3 03 2009

Por motivos de trabajo tuve la posibilidad de hacer una visita fugaz a la ciudad de Cuenca. Espero poder volver en primavera quizás y completar mi reportaje fotografico, ya que creo que la ciudad lo merece.

La ciudad de Cuenca es uno de los principales conjuntos monumentales de España, con una gran proyección internacional que hizo que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Se ha afirmado que por las tierras de Cuenca pasaron los concanos, ferocísimo pueblo que se mantenía de la sangre de los caballos mezclada con leche; también es posible que los lobetanos, habitaran aquí, fusionándose con los celtíberos citeriores formando un pueblo mixto. Hay en Cuenca una calle que lleva su nombre; y por último, también las legiones del Imperio Romano dejaron huella de su paso por Cuenca, con un pequeño puente romano sobre el río Moscas y una fuentecilla.

Con la llegada de las tropas aganeras, se comenzó a hablar de Cuenca como un centro urbano consolidado, llegando incluso sus alfombras y el arte de la eboraria, a tener fama en Al Andalus ; también los trabajos en marfil realizados por los artesanos conquenses eran conocidos en la corte de Toledo. Los musulmanes construyeron una inexpugnable fortaleza, probablemente llamada Conca, en lo alto de la atalaya para controlar los accesos a la Serranía, y protegida por las rocas de las hoces que hacían de muralla. Con el tiempo, la población aumentó y se ampliaron las murallas, llegando a tener un millar de habitantes. En lo que hoy es la Plaza de Mangana estaba el Alcázar, la zona de comerciantes y artesanos se centraba en la actual Plaza Mayor y la Mezquita estaba en la actual Catedral. En la época omeya, Cuenca desarrollaría una gran actividad agrícola y una industria textíl que hicieron de ella uno de los centros de importancia del califato. A partir de 1091, y con la muerte del gobernador de Córdoba, Al Mamum, se llevarían a cabo una serie de conquistas y guerras entre almorávides y cristianos, estos últimos con Alfonso VI como monarca, Zayda como su mujer y Sancho como hijo de éstos. Los catillos de Uclés, Huete y Cuenca serán invadidos, derrotando así a las tropas cristianas mandadas por Sancho, tomando posteriormente diversas plazas, ente ellas, la de Cuenca.
En este siglo Cuenca cambiaría varias veces de dependencia y sufriría el asedio de otro pueblo como el magrebí, los austeros y ortodoxos almohades.

Tras la conquista, Cuenca aumentó su población muy rápido, constituyéndose en ella un concejo y una sede episcopal; siendo Juan Yañez el primer Obispo de Cuenca elegido en 1182. El concejo se rigió por el Fuero de Cuenca, considerado por los juristas como uno de los más perfectos. Escrito en latín, traducido posteriormente al cstallano, su importancia radica en ser el prototipo de los fueros de Castill, León, Aragón y Portugal. De esos privilegios que acogía el fuero, hizo célebre el dicho “di que eres de Cuenca y entrarás de balde“.

Una vez conquistada Cuenca, no tardaría en cambiar su aspecto urbanístico: los musulmanes quedaron relegados a su barrio, la zona de Mangana, donde conservaron una mezquita; los judíos, ocuparon la calle de Zapaterías. El resto fue ocupado por los cristianos. La vida se desarrolló en torno a la Plaza Mayor, alrededor de la cual se tejía un entramado de callejuelas y rincones donde se alternaban casas, talleres de artesanos y tiendas de mercaderes. La muralla que rodeaba Cuenca disponía de seis puertas y tres portillos. Mediante ellos, la ciuda se comunicaba con el exterior y por las noches eran cerrados para proteger la urbe de posibles ataques imprevistos. Sobre la muralla se construyeron varias iglesias como la de San Miguel y San Juan en la parte del Júcar, y las de San Martín, Santo Domingo, Santa Cruz y San Gil en la del Huécar. También en el centro se construyeron iglesias, algunas de ellas ya desaparecidas y otras no, como las de el Salvador y San Andrés.
Así, el aspecto de Cuenca por estas fechas era el de una ciudad con muchas iglesias, casas adosadas a la muralla rocosa, una muralla rodeando la ciudad y el castillo, dominando toda la población.

Escudo Antiguo

La historia del escudo de Cuenca se remonta al año 1177, cuando tras la ocupación musulmana, el joven rey Alfonso VIII decidió Reconquistar Cuenca.

La estrella del escudo representa el comienzo de dicha Reconquista el 6 de enero de 1177, comenzando el asedio de la bien protegida ciudad de Cuenca. El asedio duró hasta el 21 de septiembre de 1177 (San Mateo) dando por finalizada la Reconquista (el cáliz) y entregando el arráez moro, las llaves de la ciudad al rey cristiano Alfonso VIII.

Información obtenida de la web oficial del Ayuntamiento de Cuenca

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Un comentario

27 03 2010
MIkel Urkia

Soy aficionado a la foografía. Me gustan tus fotos. Dentro de unos días pasaré por Cuenca. Sacaré fotografias para competir contigo ( es broma)

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